Informe elaborado por Cámara Valencia sobre las consecuencias que tendrá para la industria valenciana la decisión estadounidense de la aplicación de aranceles del 25 por ciento al automóvil.
Según el informe de la Cámara, el efecto sobre los vehículos acabados es nulo, dado que desde la Comunidad Valenciana ya no se exporta al mercado estadounidense, sino a Europa. El efecto directo más importante va a ser sobre los componentes, especialmente motores y árboles de transmisión, ya que aunque el peso del mercado estadounidense se ha reducido en los últimos años, sigue siendo significativo.
También se va a producir un efecto indirecto sobre la industria valenciana de componentes del automóvil. Una parte importante se dirige a México y Canadá, pero podría verse recortada por las exigencias del Tratado de Libre Comercio para quedar exentos del arancel (certificar un mínimo de contenido estadounidense).
La industria europea del automóvil es el principal cliente de la industria valenciana de componentes. En tanto en cuanto esta industria (sobre todo la alemana, británica o francesa) se vea afectada por los aranceles anunciados por Trump, podría repercutir negativamente en las exportaciones de las empresas valencianas. No obstante, durante la última década las empresas del sector han apostado por la diversificación de mercados y marcas, la calidad y la eficiencia, lo que les proporciona una mayor resiliencia ante los shocks y cambios en el mercado internacional del automóvil.
Los aranceles anunciados, por su amplitud y magnitud, suponen una importante distorsión de una de las principales industrias a nivel mundial, que se caracteriza por ser una de las que posee las cadenas de suministro más globalizadas. Por tanto, la onda expansiva se notará en muchos países, fabricantes y no fabricantes.
Todas estas distorsiones dentro de la cadena de valor mundial tendrán como consecuencia un aumento de los costes de fabricación, aumento del precio final, e incidencias en las decisiones de inversión de las grandes multinacionales.
Esta medida se produce en un momento en el que la industria europea del automóvil se haya en una fase crítica y de transición hacia el vehículo eléctrico. Estos cambios deben de ser aprovechados por la industria automovilística europea, con el apoyo público, para reforzar la inversión en innovación, tecnología y eficiencia, que permita al producto europeo competir a nivel mundial.